¿Puede la inteligencia colectiva salvar la tierra?

Podría aplicarse aquí el dicho popular “a grandes problemas, grandes remedios”. El centro para la inteligencia colectiva del MIT está diseñando un proyecto fundamentado en la aplicación práctica de la inteligencia colectiva para reflexionar y tomar decisiones para la resolución de uno de los problemas más graves de la tierra, el cambio climático. El objetivo de Thomas W. Malone y su equipo es aplicar las experiencias de reflexión y co-creación de contenido de la Wikipedia por un lado, la posibilidad de simulación del videojuego Los Sims por otro y el sistema de democracia electrónica por otro para diseñar lo que ellos llaman, el Climate Collaboratorium.

Este colaboratorio estará formado por cualquiera que tenga interés en el proceso de cambio climático. Será por tanto de una comunidad de personas con un propósito común, algo que les mueve internamente para dedicarle cierto tiempo. Se trata de un proyecto de componente claramente abierto el cual quiere llevar el espíritu de la Wikipedia y Linux al problema del cambio climático. Por lo que es necesario que miles de personas de todo el mundo puedan interactuar y cambiar, si es necesario, la herramienta de simulación y crear representaciones cuantitativas reales para desarrollar planes de acción. Además, será necesario poner a disposición de esta comunidad un sistema para reflexionar sobre las ventajas y desventajas de dichos planes de acción, factores a considerar, etc. De forma que de forma colectiva se puedan seleccionar aquellos planes de acción más viables.

Esta comunidad necesita por tanto de tres pilares que son imprescindibles para su buen funcionamiento, un sistema online como soporte para la reflexión de temas relacionados con el cambio climático, un modelo matemático con una herramienta de simulación y herramientas para la toma de decisiones de forma colectiva.

Soporte para la reflexión

Hoy en día disponemos de diferentes herramientas para compartir y debatir reflexiones, tales como foros, blogs, mensajería instantánea, etc. Estas herramientas no son demasiado eficientes para alojar opiniones basadas en evidencias, donde unas reflexiones están basadas en otras, o inferencias lógicas de reflexiones, etc. Para ello es importante identificar aquellas herramientas que realmente permitan a la comunidad reflexionar de una manera ordenada.

Tal y como declara Thomas W. Malone, en toda comunidad las personas adquieren un rol u otro dependiendo de sus capacidades. Algunos se dedicarán a incorporar factores a tener en cuenta, otros profundizarán en aquellos que se sientan “expertos”, otros organizarán la información, otros detectaran incoherencias, etc. Pero todos ellos son necesarios en una comunidad.

Herramienta de simulación

La herramienta de simulación deberá partir de un modelo matemático que refleje en cierta forma la realidad de los diferentes factores que influyen en el proceso de cambio climático. Se tratará por tanto de un modelo matemático muy complejo sobre el que incidirán infinidad de variables.

Esta herramienta permitirá pasar de los debates abstractos a debates sobre consecuencias, planes de acción, medidas a tomar, relaciones causa-efecto, etc. Existiría por tanto una relación entre el sistema de reflexión y la herramienta de simulación. Toda la comunidad tendría acceso a la realización de las simulaciones, de forma que los debates serían enriquecidos por los datos de las simulaciones y viceversa.

Herramienta para la toma de decisiones

Tanto el sistema de reflexión como la herramienta de simulación permiten explorar diferentes acciones a tomar para resolver el cambio climático. Pero sin ningún tipo de herramienta para la toma de decisiones, corremos el peligro de tener multitud de posibles acciones. Esta herramienta podría utilizar un sistema de votación común donde cada usuario de la comunidad vota las alternatives que estime más adecuadas. Además del voto se puede establecer un mercado de predicciones, que no son más que “mercados especulativos, es decir, de apuestas, creados con el objetivo de hacer predicciones”. Además de estos dos sistemas de toma de decisiones, desde el MIT están estudiando la posibilidad de aplicar la “proxy democracy” en la que en vez de esperar a que todo el mundo vote sobre todas las posibilidades, el voto de cada persona puede ser delegado, de forma permanente o no, a un proxy o compromisario. Estos compromisarios podrían negociar con otros para llegar a un consenso lo que permitiría gestionar de forma más eficiente, en teoría y excepto la aparición lobbys y otros agentes, las diferentes opciones.

Este Climate Collaboratorium es un proyecto muy ambicioso que pondría a prueba la eficacia de la inteligencia colectiva para la resolución de grandes y complejos problemas. En estos momentos ya existe un prototipo de las diferentes herramientas, pero aún no se han hecho públicas, por lo que los interesados por aportar soluciones al cambio climático deberán esperar.

El artículo donde se explica con más detalle el pryecto: Harnessing collective intelligence to address global climate change

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ONE COMMENT ON THIS POST To “¿Puede la inteligencia colectiva salvar la tierra?”

  1. Nacho dice:

    Egunon Aitor, este Climate Collaboratorium me parece una de las mayores experiencias a nivel de inteligencia colectiva que existen actualmente. Como dices, habría que plantear claramente cuál sería la mejor herramienta para propiciar esa discusión de manera que se facilite el seguimiento, las ideas queden bien destacadas, y luego poder pasar a la simulación y toma de decisiones.
    También me parece muy importante saber que van a coexistir en esta comunidad diferentes puntos de vista: expertos, empresarios, personas individuales, gente que propone ideas, gente que echa por tierra ideas…
    De todo tiene que haber, en eso consiste la riqueza de la inteligencia colectiva!

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