¿Por qué odio el teléfono?

Hace tiempo que tenía pensado escribir acerca de mi odio al teléfono. No es un odio a la conversación telefónica, ni un odio hacia el aparato en si mismo. Es más bien un odio a cómo utilizamos el teléfono.

Me gustaría, antes de expresar mi opinión sobre el teléfono, empezar por transcribir (extraido del magnífico libro Peopleware) partes de la presentación que A.G. Bell realizó a un grupo de inversores con el fin de que comercializarán el producto que acababa de inventar:

You can get your BellOPhone specifically connected to somebody else’s BellOPhone, even though it may be all the way across the city or maybe in some other city. And when you’ve connected it just by entering the code, you can make the bell ring on the other fellow’s machine. Not just some rinky-dink bell, either, but a real heart-stopper.

Después de una explicación breve del producto continuó el discurso con una demostración práctica. A.G. Bell fue a una sala contigua donde tenía otro teléfono BellOPhone y desde allí realizó una llamada a la sala donde estaban el grupo de inversores. Al de unos instantes el teléfono empezó a sonar de forma insistente y uno de los inversores harto del ruido ensordecedor que producía el teléfono cogió el teléfono. El señor Bell desde el otro lado del aparato le dijo:

Hello! Hello! Can you hear me? See that, I’ve his complete attention. Now I can sell him something, or get him to lend me money or try to change his religion or whatever I want.

Este último extracto de la presentación de A.G. Bell es en mi opinión la clave de porque odio el teléfono. El teléfono en cierta manera “secuestra” nuestra atención. Hace que dejes a un lado lo que estabas haciendo y atiendas a quien está al otro lado. Esto lo han entendido muy bien los vendedores a distancia y otra serie de organizaciones que se aprovechan de ello.

Yo no digo que debamos prescindir del teléfono, al contrario, creo que es una herramienta de comunicación muy potente que permite comunicarnos con gente que de otra forma sería imposible o muy difícil de hacerlo. Lo que realmente estoy proponiendo es que debemos aprender a utilizarlo, al igual que lo hemos echo con el resto de herramientas de comunicación.

¿Cuantas veces hemos interrumpido una conversación con nuestros compañeros de trabajo o amigos para coger una llamada? ¿Cuantas veces nos han interrumpido con una llamada de teléfono cuando estábamos realmente concentrados llevando a cabo una tarea importante? La cultural imperante actualmente dice que es una falta de educación no coger una llamada de teléfono. Y creo firmemente que no lo es. No lo es si no devuelves la llamada o la ignoras porque si.

Llevamos desde la invención del teléfono en 1876 utilizando este aparato de la misma forma, y creo que debemos modificar el modo en el que lo utilizamos, sobre todo cuando estamos trabajando.

Según diversos estudios las interrupciones durante las horas de trabajo es un indicador de la calidad o eficiencia de la jornada laboral. Y no cabe duda que llamadas telefónicas son una de las principales causas de interrupción en el trabajo. ¿Quien tiene la serenidad suficiente para no coger el teléfono cuando este está sonando incesantemente?

Lo malo no es tanto la cantidad de llamadas que recibimos sino el tiempo de reinmersión hasta conseguir otra vez un estado de flujo. Si por ejemplo dedicamos ciertos periodos de tiempo para recibir y realizar llamadas es perfecto, tal y como lo hacemos con el buzón de correo electrónico. Es por tanto tener nuevas actitudes frente al teléfono.

La cuestión radica en saber que el tiempo que dedicamos en el trabajo es importante, tanto la cantidad como la calidad de este, y que “no es aceptable” el “secuestro” de la atención de nadie.

Pues esa es mi opinión acerca de esto, ¿y vosotros? ¿Qué tal os lleváis con el teléfono?

Feliz año 2008!

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5 COMMENTS ON THIS POST To “¿Por qué odio el teléfono?”

  1. EGM dice:

    ¿Quién no ha sufrido las incesantes llamadas telefónicas durante toda una mañana de trabajo? esas llamadas que para mas inri por lo general no son para uno mismo…
    Al teléfono al menos si bien no se da la cara, se pone la voz. Considero sin embargo al EMAIL una herramienta que reduce mucho más nuestra eficiencia laboral. En esta ni se da la cara, ni se pone la voz. Personalmente recibo unos 50 emails diarios en mi dirección de trabajo, de los cuales el 50% no me afectan, otro 30% me afectan indirectamente y tan solo un 20% es de especial interes. Si al tiempo de lectura de estos emails le sumamos el de respuesta al 20%, más el tiempo de reinmersión (como bien comentas)… estimo unas 2h de dedicación diaria. Un lujo muy caro desde mi humilde punto de vista.
    ¿Solución? Tener abierto el email solo 3 veces al dia:a primera hora, al mediodia y a ultima hora(aunque yo no lo practique). No hagamos de lo urgente importante.

  2. Aitor Bediaga dice:

    Hola Endika, creo que la solución que comentas es la clave para un buen uso del email como herramienta de comunicación.

    Otro de los malos usos del email es el uso del CC, me explico. Cuando enviamos algun documento a alguien para que lo modifique y queremos que su jefe este al corriente de que se lo hemos enviado le incluimos (al jefe) en el CC del email. Imaginaos esto multiplicado por todas las tareas que tenemos que realizar, y que a veces las personas incluidas en el CC so abundantes.

    Es por ello que tenemos que aprender tanto a enviar emails como a leerlos. Creo que lo mismo pasa con las llamadas telefónicas…

    Endika, si estas muy interesado en la productividad en el trabajo y la productividad del equipo te aconsejo que te leas el libro Peopleware. Si quieres te lo dejo.

    Creo que el email no reduce nuestra eficiencia laboral, pero creo que el mal uso de las herramientas de comunicacion disponibles, como el cara a cara, videoconferencia, chat, email, foros, telefono, etc son las que nos hacen reducir nuestra eficiencia.

    Eskerrik asko!

  3. anita dice:

    pues me alegro de encontrar este articulo, odio el telefono, lo requeteodio, es la herramienta mas insoportable con la que uno puede vivir junto con el despertador o el reloj que se ate a la muñeca .

    odio sobre todo no los telefonos sino los moviles, directamente no se ni para que los venden. un 10 a tu comentario.

    tanta red movil me crispa en lo mas jondo. por mi que movistar, vodafone y orange se alien como los tocapelotas mas insufribles del planeta ( perdon por la expresión). saludos

  4. abediaga dice:

    @anita: Bienvenida al club! Parece que los odiamos pero no podemos vivir sin ellos, menuda paradoja!

  5. lorenzo dice:

    ¿es posible saber donde o con quién se puede estar sin oir los malditos timbrazos, melodías, sonidos variopintos u otras formas, todas ellas a todo volumen, de avisar a los infelices poseedores de móviles que les llaman? Avisarme por favor.

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